Guía de palabras clave: Tipologías y estrategia para dominar Google

Si alguna vez has pensado: “Voy a posicionar por ‘diseño web’ y ya está”, respira. Esa frase ha roto más ilusiones SEO que el “mañana empiezo el gimnasio”.
La realidad es que no todas las palabras clave son iguales, y tratarlas como si lo fueran es el típico error que te hace publicar contenido a lo loco… y luego preguntarte por qué Google te ignora.
Este post es para eso: entender las tipologías de palabras clave y cómo usarlas con cabeza para que tu web (o la de tu cliente) tenga una estrategia SEO coherente.
Qué son las palabras clave
Una palabra clave (keyword) es, básicamente, la forma en la que una persona escribe en Google lo que necesita: una duda, un problema, una comparación o una compra.
Y aquí viene lo importante: una keyword es una pista. Te dice:
- qué quiere el usuario,
- en qué punto del proceso está,
- y qué tipo de página espera encontrarse.
Las keywords son el instrumento principal de cualquier investigación SEO. Cuando entiendes esto, dejas de “escribir por escribir” y empiezas a construir una estrategia (arquitectura + contenidos + enlazado interno) que tiene sentido.
1. Clasificación según su longitud
Esta es la clasificación más famosa y también la más malinterpretada. La extensión de una búsqueda determina qué tan competida es y qué tan cerca está el usuario de lo que busca.
- Head Tail (corta extensión): son búsquedas muy genéricas, normalmente de 1 o 2 palabras. Ejemplo típico: “plantas”. Suelen tener mucho volumen, mucha competencia y un resultado en Google bastante “mezclado” (porque Google no sabe si quieres comprar, aprender o inspirarte). ¿Sirven? Sí. Pero no suelen ser el mejor punto de partida si tu web no tiene mucha autoridad.
- Middle Tail (extensión media): suelen ser búsquedas de 2-3 palabras, con resultados más definidos. Ejemplo: “plantas de interior”. Siguen teniendo volumen, pero ya empiezas a notar que el usuario quiere algo más específico.
- Long Tail (larga cola): son consultas de 4 o más palabras, tipo: “plantas de interior poca luz”. Aquí el volumen baja… pero el usuario viene con las ideas más claras, y los resultados son mucho más específicos.. Aunque tienen menos búsquedas, la competencia es baja y la probabilidad de clic (CTR) es mucho mayor por su especificidad.
👉 Nuestro consejo: si estás empezando (o quieres resultados rápidos), ataca long tails y middle tails antes de irte a por las “keywords de ego”.
2. Clasificación según la intención de búsqueda
La intención de búsqueda es el objetivo final del usuario al buscar algo. Y sí: define qué tipo de resultados muestra Google. Si encajas con esa intención, tienes muchas más opciones de posicionar. En este post te contamos más sobre el search intent y los cuatro grandes tipos que hay, pero, a modo de resumen:
- Know (Saber): el usuario busca información o respuestas a preguntas específicas (ej. «¿Qué es el jabón potásico?»). Se suelen atacar con artículos extensos en el blog.
- Do (Hacer/Transaccional): el usuario tiene claro que quiere realizar una acción, como comprar o descargar algo (ej. «Comprar jabón potásico»). Aquí es donde las landings de venta deben brillar.
- Website (Navegacional): el usuario busca una marca o sitio web específico que ya conoce (ej. «Arise Web»).
- Visit in Person (Local): consultas que requieren una ubicación física (ej. «Carpintería en Alicante»). Son vitales para el posicionamiento local y el uso de Google Business Profile.
3. Clasificación según su estacionalidad
Hay keywords que no se comportan “igual todo el año”. Y si no las detectas, te pasa lo típico: publicas tarde, llegas tarde, facturas tarde. Las palabras clave estacionales son las que suben su volumen en una época concreta, y pueden depender de:
- Producto/servicio por temporada (ej. “protector solar” en verano)
- Fecha especial (ej. “Black Friday”)
Además, hay fechas que se repiten por sectores (Black Friday, Navidad, San Valentín, Día de la Madre/Padre, Halloween…).
Es importante tener esto en cuenta porque, si vendes online es necesario preparar categorías, landings y contenidos antes del pico. Si das servicios deberás montar campañas y landings por temporada/localidad. Y si tienes blog te recomendamos crear guías informativas que “calienten” al usuario semanas antes.
Cómo usar las tipologías para montar una arquitectura web que Google entienda
El keyword research no es solo “hacer una lista”. Si lo haces bien, en realidad estás dibujando el plano de tu web: qué secciones necesita, qué páginas tienen sentido y cómo se conectan entre sí para que Google (y el usuario) no se pierdan. Cuando clasificas las keywords por tipologías, te resulta muchísimo más fácil decidir qué contenido va en una landing, qué contenido va en el blog y qué páginas merecen existir como categorías o subcategorías.
La clave está en entender que Google no solo mira “de qué hablas”, sino qué espera encontrar el usuario cuando busca algo. Ahí es donde la intención de búsqueda te ordena el caos. Una búsqueda informativa (Know) suele pedir una guía, una definición o una comparativa bien explicada, mientras que una búsqueda transaccional (Do) pide una página orientada a contratar, comprar o solicitar presupuesto. Si mezclas ambas intenciones en la misma URL, lo normal es que el contenido se vuelva ambiguo: ni responde del todo bien, ni vende del todo bien… y Google tampoco lo tiene claro.
Por eso, cuando separas tus keywords por intención, lo natural es que la arquitectura se construya sola. Las keywords “Do” suelen acabar en páginas principales de negocio (servicios, categorías de producto, fichas o páginas de contratación). Son las páginas que deben recibir autoridad, enlaces internos y señales claras de conversión. En cambio, las keywords “Know” encajan mejor en el blog o en contenidos de apoyo (guías, tutoriales, glosario), y su función no es solo atraer visitas: también es preparar al usuario y dirigirlo hacia las páginas transaccionales cuando ya esté listo.
Aquí entra una parte que muchas webs olvidan: el enlazado interno con intención. No se trata de enlazar “por enlazar”, sino de crear un camino lógico. Un artículo informativo bien posicionado puede actuar como puerta de entrada, pero si no empuja hacia una landing de servicio relacionada, se queda en tráfico “bonito” que no convierte. Cuando trabajas la arquitectura en formato clúster (tema principal + subtemas que lo alimentan), Google entiende mejor la relación semántica entre URLs, y tú tienes más control sobre qué páginas quieres que suban.
Además, las tipologías por longitud (head/middle/long tail) te ayudan a priorizar la profundidad de esa arquitectura. Lo habitual es que las keywords más generales (head) correspondan a páginas más “madre” (categorías o servicios principales), mientras que las long tail encajan mejor en subpáginas específicas, posts atacando dudas concretas o landings locales. Es una forma sencilla de decidir qué va arriba en el árbol y qué va colgando de ello, sin inventarte secciones porque sí.
Y si tu negocio tiene un componente local, la tipología “Visit in person” también cambia el mapa. No basta con tener una página de servicio genérica: muchas veces necesitas landings por zona (ciudad, provincia, barrio) donde el contenido se adapte a lo que el usuario espera cuando busca “cerca de mí”. Eso no solo ayuda a posicionar en búsquedas locales, también mejora la conversión, porque el usuario siente que le hablas a él, no a “cualquiera”.
En resumen, usar tipologías para arquitectura web es pasar del “vamos a escribir contenido” a “vamos a construir un sistema”. Un sistema donde cada URL tiene una función, cada intención tiene su formato, y cada contenido encaja en una estructura que guía tanto a Google como al usuario hacia el objetivo final: que te encuentren, te entiendan… y te contacten o te compren.
¿Cómo aplicar esto a tu estrategia?
Para transformar esta clasificación en una estrategia real, se debe seguir una metodología de trabajo estructurada:
Fase previa: Análisis interno y externo
Antes de buscar palabras, es fundamental conocer los objetivos de negocio reales e irreales y profundizar en el conocimiento del producto. Además, se debe realizar un estudio de la competencia total (mismo modelo de negocio) y parcial (que compiten solo en ciertos clusters).
Búsqueda y filtrado
Para la búsqueda y filtrado de palabras clave se utilizan fuentes de datos como:
- Histórico propio: Google Search Console y Google Analytics para detectar palabras que ya generan tráfico o clics internos.
- Comportamiento del usuario: herramientas como Answer the Public, Keyword Sheeter o ChatGPT para descubrir variaciones semánticas.
- Análisis de competidores: uso de herramientas profesionales (Semrush, Sistrix, Ahrefs) para identificar qué palabras están posicionando a los líderes del sector.
Priorización y escalabilidad
El éxito no radica en atacar todas las palabras a la vez, sino en priorizar según:
- Menor competencia.
- Mayor rentabilidad y visibilidad.
- Mayor volumen de búsquedas.
Una vez que se cubren las intenciones principales, la estrategia debe escalar hacia palabras clave que ayuden al usuario a comparar productos (investigational keywords) o a resolver dudas post-venta, alimentando así el crecimiento constante del proyecto.
Este proceso permite definir si una palabra clave debe ser trabajada en un listado de categorías, en una ficha de producto o en un artículo informativo del blog, maximizando así el rendimiento de cada URL dentro de la web.
De hacer listas a construir una estrategia SEO
Al final, dominar Google no va de “meter keywords” como quien echa sal: va de entender qué quiere el usuario, elegir la tipología correcta (long tail, intención, estacionalidad) y colocarla donde toca dentro de tu web. Cuando haces esto, tu contenido deja de ir por libre y pasa a trabajar en equipo: blog que atrae, landings que convierten y una arquitectura que Google entiende sin hacerse un lío. Si quieres, en Ariseweb te ayudamos a bajarlo a tierra con un keyword research de verdad (sin humo, con estrategia) y un plan para que tu web no solo posicione… también venda.